EVOLUCION DE LA TECNOLOGIA
A medida que aumenta el número de utensilios y dispositivos
técnicos, se van haciendo evidentes unos principios técnicos básicos, unos
procedimientos básicos, unos materiales fundamentales que se combinan de muchas
formas diferentes para dar origen a diferentes productos. Esos elementos
básicos caracterizan el desarrollo técnico de una sociedad y por eso las
primeras comunidades humanas se clasifican por los materiales que usaban en
Edad de Piedra, Edad del Bronce, Edad del Hierro.
Una vez se conocen los procedimientos para dar forma a los
metales (al hierro, por ejemplo) se multiplicarán los objetos para diferentes
usos, que utilizan estos materiales. Una vez se descubra un principio técnico,
este se tratará de aplicar de muchas formas. Por ejemplo, una vez se haya
descubierto que el filo de los objetos corta, o que una vara se puede usar como
palanca, surgen muchas aplicaciones de cada uno de los principios y luego
aplicaciones que combinan diferentes principios y conocimientos básicos sobre
técnicas de fabricación o de utilización de algún tipo de materiales.
El período pretecnológico, en el que todas las especies
animales (aparte de la especie humana, algunas aves y primates) siguen hoy en
día, era un período no racional de los primeros homínidos prehistóricos.
La aparición de la tecnología, que ha sido posible por el
desarrollo de la facultad racional, allanó el camino para la primera etapa: la
herramienta. Una herramienta proporciona una ventaja mecánica en el
cumplimiento de una tarea física, y debe ser alimentada por la energía humana o
animal. Permiten cosas imposibles de lograr sólo con el cuerpo humano, como ver
detalles visuales diminutos con una sencilla lente o un sofisticado
microscopio; la manipulación de objetos pesados (con máquinas complejas como
una grúa, simples, como una polea, o con instrumentos tan sencillos como una
cesta); o el transporte, procesamiento y almacenamiento de todo tipo de fluidos
o granos, con un cubo de agua, un odre o un barril para el vino, o una vasija
de cerámica para el aceite. Los cazadores-recolectores del paleolítico
desarrollaron herramientas que aumentaban la eficiencia del trabajo físico para
lograr su objetivo, principalmente para la adquisición de alimentos:
herramientas líticas primitivas como el canto tallado, la lasca y el bifaz, de
uso sucesivamente más especializados o complejos (raedera, lanza, flecha, o
martillo). Más tarde, durante el neolítico, los animales de tiro o carga
(caballo, buey, camello) proporcionaron la energía para herramientas como el
arado o el carro. El aumento de la productividad de la producción de alimentos
supuso un aumento de más de diez veces sobre la tecnología de los
cazadores-recolectores.
La segunda etapa tecnológica fue la creación de la máquina.
Restringiendo este concepto al de la máquina alimentada por energía no humana
ni animal, es una herramienta que sustituye el elemento humano de esfuerzo físico,
y requiere de un operador sólo a su función de control. Las máquinas se
extendieron con la revolución industrial, aunque el barco o el molinos de
viento, y otros tipos de máquina que responden a esta definición, son muy
anteriores. Ejemplos de esto incluyen el ferrocarril, el alumbrado, el
automóvil, el computador. Las máquinas
permiten a los seres humanos superar tremendamente los límites de sus cuerpos.
La mecanización de cualquier actividad económica produce una expansión
espectacular en ella, empezando por la agricultura: introducir un tractor en
una explotación agrícula produce un aumento de la productividad alimentaria,
como mínimo, diez veces superior a la tecnología del arado y el caballo.
La tercera, y última etapa de la evolución tecnológica es el
autómata. El autómata es una máquina que elimina el elemento de control humano
con un algoritmo automático. Ejemplos de máquinas que presentan esta
característica son los relojes digitales, conmutadores telefónicos automáticos,
marcapasos, y los programas de computador. Es importante entender que las tres
etapas o tipos fundamentales de la tecnología se solapan temporalmente en su
utilización, y los tres siguen siendo ampliamente utilizado hoy en día.
Aceleración de las innovaciones
Al aumentar la productividad agrícola y desarrollarse la
ciencia médica, la sociedad occidental llegó a tener gran fe en lo positivo del
cambio tecnológico, a pesar de sus aspectos menos agradables. Algunas
realizaciones de ingeniería como la construcción del canal de Suez, el canal de
Panamá y la torre Eiffel (1889) produjeron orgullo y, en gran medida, asombro.
El telégrafo y el ferrocarril interconectaron la mayoría de las grandes
ciudades. A finales del siglo XIX, la bombilla (foco) inventada por Thomas Alva
Edison comenzó a reemplazar a las velas y las lámparas. En treinta años todas
las naciones industrializadas generaban potencia eléctrica para el alumbrado y
otros sistemas.
Algunos inventos del siglo XIX y XX, como el teléfono, la
radio, el automóvil con motor y el aeroplano sirvieron no sólo para mejorar la
vida, sino también para aumentar el respeto universal que la sociedad en
general sentía por la tecnología. Con el desarrollo de la producción en serie
con cadenas de montaje para los automóviles y para aparatos domésticos, y la
invención aparentemente ilimitada de más máquinas para todo tipo de tareas, la
aceptación de las innovaciones por parte de los países más avanzados, sobre
todo en Estados Unidos, se convirtió no sólo en un hecho de la vida diaria,
sino en un modo de vida en sí mismo. Las sociedades industriales se
transformaron con rapidez gracias al incremento de la movilidad, la
comunicación rápida y a una avalancha de información disponible en los medios
de comunicación.
La I Guerra Mundial y la Gran Depresión forzaron un reajuste
de esta rápida explosión tecnológica. El desarrollo de los submarinos, armas,
acorazados y armamento químico hizo ver más claramente la cara destructiva del
cambio tecnológico. Además, la tasa de desempleados en todo el mundo y los
desastres provocados por las instituciones capitalistas en la década de 1930
suscitaron en algunos sectores la crítica más enérgica sobre los beneficios que
resultaban del progreso tecnológico.
Con la II Guerra Mundial llegó el desarrollo del arma que
desde entonces constituye una amenaza general para la vida sobre el planeta: la
bomba atómica. El gran programa para fabricar las primeras bombas atómicas
durante la guerra, el Proyecto Manhattan, fue el esfuerzo tecnológico más
grande y más caro de la historia hasta la fecha. Este programa abrió una época
no sólo de armamento de destrucción en masa, sino también de ciencia de alto
nivel, con proyectos tecnológicos a gran escala, que a menudo financiaban los
gobiernos y se dirigían desde importantes laboratorios científicos. Una
tecnología más pacífica surgida de la II Guerra Mundial (el desarrollo de las
computadoras, transistores, electrónica y las tendencias hacia la
miniaturización) tuvo un efecto mayor sobre la sociedad. Las enormes posibilidades
que se ofrecían se fueron convirtiendo rápidamente en realidad; esto trajo
consigo la sustitución de la mano de obra por sistemas automatizados y los
cambios rápidos y radicales en los métodos y prácticas de trabajo.
Logros y beneficios tecnológicos
Dejando a un lado los efectos negativos, la tecnología hizo
que las personas ganaran en control sobre la naturaleza y construyeran una
existencia civilizada. Gracias a ello, incrementaron la producción de bienes
materiales y de servicios y redujeron la cantidad de trabajo necesario para
fabricar una gran serie de cosas. En el mundo industrial avanzado, las máquinas
realizan la mayoría del trabajo en la agricultura y en muchas industrias, y los
trabajadores producen más bienes que hace un siglo con menos horas de trabajo.
Una buena parte de la población de los países industrializados tiene un mejor
nivel de vida (mejor alimentación, vestimenta, alojamiento y una variedad de
aparatos para el uso doméstico y el ocio). En la actualidad, muchas personas viven
más y de forma más sana como resultado de la tecnología.
En el siglo XX los logros tecnológicos fueron insuperables,
con un ritmo de desarrollo mucho mayor que en periodos anteriores. La invención
del automóvil, la radio, la televisión y teléfono revolucionó el modo de vida y
de trabajo de muchos millones de personas. Las dos áreas de mayor avance han
sido la tecnología médica, que ha proporcionado los medios para diagnosticar y
vencer muchas enfermedades mortales, y la exploración del espacio, donde se ha
producido el logro tecnológico más espectacular del siglo: por primera vez los
hombres consiguieron abandonar y regresar a la biosfera terrestre.
Efectos de la tecnología
Durante las últimas décadas, algunos observadores han
comenzado a advertir sobre algunos resultados de la tecnología que también
poseen aspectos destructivos y perjudiciales. De la década de 1970 a la de
1980, el número de estos resultados negativos ha aumentado y sus problemas han
alcanzado difusión pública. Los observadores señalaron, entre otros peligros,
que los tubos de escape de los automóviles estaban contaminando la atmósfera,
que los recursos mundiales se estaban usando por encima de sus posibilidades,
que pesticidas como el DDT amenazaban la cadena alimenticia, y que los residuos
minerales de una gran variedad de recursos industriales estaban contaminando
las reservas de agua subterránea. En las últimas décadas, se argumenta que el
medio ambiente ha sido tan dañado por los procesos tecnológicos que uno de los
mayores desafíos de la sociedad moderna es la búsqueda de lugares para
almacenar la gran cantidad de residuos que se producen. Los problemas
originados por la tecnología son la consecuencia de la incapacidad de predecir
o valorar sus posibles consecuencias negativas. Se seguirán sopesando las
ventajas y las desventajas de la tecnología, mientras se aprovechan sus
resultados.